Al terminar el mandato romano sobre Britania (Gran Bretaña), la isla fue invadida tanto por pueblos celtas procedentes de Escocia e Irlanda como por tribus gérmanicas venidas de los actuales Países Bajos y Alemania, principalmente anglos, sajones y jutos. Estas tribus acabaron fusionándose entre sí y, en cierta forma, con la población local, fundando una serie de reinos en el sureste de Britania. A esta zona le dieron los francos el nombre de "tierra de anglos", en latín Anglae terra, que más tarde pasó a utilizarse en la mayor parte de Europa. Los propios ingleses tradujeron este nombre posteriormente como England.















































